El cansancio acumulado y lo duro
de la tercera etapa hizo que nos costase conciliar el sueño. Menos mal que la
comodidad de la cama y la magnífica cena hicieron que pudiéramos descansar
bastante bien. Amanecía cuando nos despertamos, y de nuevo la eterna sensación
de no querer levantarse a dar pedales se apoderaba de mí. Y esta vez con algo
más de razón. Mi cuerpo se resistía a la actividad física. Sentía que después
de tres días de paliza, con dos etapas seguidas muy duras, mi cuerpo estaba ya
saturado.
5 de octubre de 2015
2 de octubre de 2015
PEDALES DE OCCITANIA - ETAPA 3 DE 4 - De Sant Bertrand de Cominges al Coll de Mentè
La noche del domingo al lunes
fue, para mí, horrorosa. El cansancio acumulado y lo incómodo de la cama hizo
que apenas pudiera pegar ojo en toda la noche. Menos mal que Rubén sí que pudo
descansar y que al menos uno de los dos iba a estar lúcido en el etapón que nos
esperaba por delante. Así pues, con escasas cuatro horitas de sueño,
me levanté de nuevo con la sensación de no querer dar ni una sola pedalada más.
Esa maldita sensación de pereza que afortunadamente se quita dos minutos
después de poner el pie a tierra y recuperar la verticalidad.
1 de octubre de 2015
PEDALES DE OCCITANIA - ETAPA 2 DE 4 - De Bagneres de Luchon a Saint Bertrand de Cominges
La noche del sábado al domingo tanto Rubén como yo dormimos como lirones. Realmente habíamos descansado. Es cierto que el día anterior fue duro debido al terreno empapado, la lluvia y que 54 km con
cerca de 1600 de desnivel pesaban un poquito en las piernas.
En estas aventuras suele suceder que cuando suena el despertador tienes ganas de todo menos de ponerte a dar pedales. Con gusto te quedarías en la cama durmiendo y te llegas a plantear que qué narices haces allí machacándote como un pringao.
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